sábado, 12 de mayo de 2012

Me llenas con tu presencia 13/ 05/ 2012


Miraba hacia el horizonte, donde el espacio le limitaba al paisaje de su alentadora mirada .Y divago entre la arena  mojaba aspirando la nostalgia que de sus ojos caía, Como ecos revotaban las olas que de fragancias anteriores le ahogaban, austero de aquel sueño que se perdía .y sostenía el viento  entre sus manos. Que le permitía la licencia de amarla en  su impetuoso océano .Maldecía las tormentas  que calaban el palpito que en su alma engrandecía, escondiendo el ostentoso agravio hacia la mujer que mantenía la carne intacta. Aun le dañaban los actos de Nadia ,que se paseaba por el jardín del edén construido por otros labios , buscando en ellos  un sentimiento que solo le ensalzaba la materia que Isaac no le ofrecía. Vagamente caminaba cabizbajo, como si sus pensamientos le pesaran al no poder estar al lado de su gran amor. Un  fugaz suspiro se le escapaba en una sonrisa, perdido en su mente  acercándose a Elisa, la amante que escondía. Ella era carismática, daba cariño y nunca pedía mas allá de un sueño que ella misma realizaba  y sostenía, no mendigaba solo esperaba al hombre que con delicadeza llenaba tanto su ser .Como el lecho que extendía cálido, pasaban las horas y de sus besos guardados en los cofres de su silencio, alimentaba la pasión .Isaac  se negaba a deshacer la tela de araña que había fabricado, se envenenaba en uva. Nadia gastaba sus cuartos, mientras Elisa soñaba con el hombre que Le rondaba en la serena  espera. Le agarre del brazo cariñosamente  directa fije mis pupilas a las suyas, con voz suave le pregunte ¿porqué temes a  la madrugada? .Miro hacia el cielo que ya se cubría con el manto naranja que le brindaba el horizonte. Están fría y llena de pesares, roza mi hiel con lagrimas que resbalan por mi rostro al regresar el día, sin ese abrazo que mecía en mi lecho, siento tanto vacío cuando no encuentro entre las sabanas el perfume que me hacia estremecer en ella. Y esos labios sonrientes que me saludaban ya entrando los rayos de sol, que escogí la esperanza. Con ella me paseo en la playa. ¿Sabes? Es en donde el ultimo beso floreció la madrugada, es donde siento el calor de su cuerpo .Me ensaña el retorno a casa, donde toda materia  le es poca a Nadia, no hay buche que le llene, ni labios que sostengan el ritual del sentir en satén rebosando de desdenes. Con la toalla echada al hombro caminaba por la orilla, alzando la cabeza hacia el tibio pesar que en el mar escondía. Dirigiéndose lentamente hacia las rocas, sentado y espetando sus pupilas, como si Elisa estuviese frente de su presencia…Cuando ya aclaraba el día , se dirigió al mal que le prendía .Sacudió su jersey advirtiendo su entrada . ya no surgían palabras , eran los gestos que entre dos ya casi maldecían .Escucho las bisagras de la puerta de servicio , ya entra de nuevo su madrugada , Elisa, Con ojos ojerosos , de una noche en la cual desde su ventana suspiraba intranquila , deseosa de que prendiera el sol , y donarle en silencio el saludo que el siempre esperaba. Sandro no lo soporto mas, cuando encendió el día entre las rocas, había meditado. Iba a romper ese silencio, el que ya mal metía. Frunció el entrecejo, asió con la otra mano la taza de café, y aparto la silla invitando a Nadia a sentarse. Solo una frase sutil  basto para que ella, soltase las riendas de sus juegos hirientes ante Sandro. Yo soy mendigo y preso de un amor que siempre  aguarda, y arranca de mí  una sonrisa, que por muy lejano que este aguarda  la  madrugada, y mantiene su presencia   en  mi mente durante el  día. Autora  Concha Matos





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