jueves, 12 de abril de 2012

La humanidad


Y no encuentro la salida para evadirme, el laberinto es inmenso., en la selva, la espesura me acecha y voy deshojando cada maleza maldita, retorciendo en ella mi ira, adentrando en la espesura mis armas:  Y se acelera el tiempo entre mi interior …los paseos recorridos por mis vistas son desoladores .Los paramos se volvieron mas fríos y oscuros ,no hay escondrijo donde resguardarme :_ Donde cada individuo es un ser inconsciente de su llanura que está cerca, regocijándose en sus riquezas;  flores plásticas sin aroma y aire hermético que se desenvuelve en su materia, que se desliza en su ser .Sus carnes …sus carnes son placeres, lujurias sin corazón, simplemente dejan, el vacío .Ese vacío que se convierte en bacterias y se restriegan unos con otros, mientras la selva se va secando de amor y nobleza. Voy regando de sangre limpia mi camino, es roja y pobre, pero dejo en ella registrado el camino, apartando hierbas y troncos ya secos, otros son fuertes y no se debilitan, Miro hacia delante y sus hojas se decaen con mis lágrimas, lágrimas dulces de corazón, donde beben los árboles caídos, resucitando de sus raíces una entrañable esencia de vida, donde encuentran su alma perdida. Voy cortando esas flores, sin aroma, cortando de la selva el olor ácido que desprende, y el aire se va ligeramente desprendiendo de su botella, flotando en la atmósfera, un cielo pleno, para todo ser.
Me encuentro en medio del laberinto, donde descansan mis dolidas miradas,
y sueño, con un oasis lleno de  aguas reflejantes y árboles floridos; Con sus setos dibujo mis sueños, esos deseos tan anhelados, desprendiendo de mis pupilas un haz de luz divina. Me despierto de ese sueño con dulzura, y la selva con sus tijeras recorta mis esperanzas, las de esos setos dibujados con esmero; No tiene piedad ante mi ,pero no bajo la guardia y mis pies se convierten en plomo, aplastando en cada pisada las víboras y tejiendo mis esperanzas con esmero, sin importarme de nuevo empezar. La salida es lúcida, el brillo es esplendoroso, pero retrocedo cuando acercándome a su puerta, oigo lamentos, voces lastimosas de delirios, de seres débiles que necesitan el aliento de la fuerza motora de un corazón. Mi eco es profundo ante tanto lamento y cojo sus manos levantando sus almas, llenándolas de ese aire ligero, incoloro, limpio; He intento llenarles sus pulmones de sensaciones agradables, alimentando sus espíritus con actos .Pues mi voz quedó afónica cuando cortaron mis setos en medio del camino. Mis silencios son majestuosos, en ellos voy dejando el rastro de un corazón lleno de vida y esperanzas nuevas, renovadoras. Ante la selva, sólo con una mirada arranco una sonrisa, sólo con un beso doy de beber al sediento, sólo con mis manos doy de comer al hambriento; Y la selva se va secando de almas terroríficas. Puedo salir del laberinto pero es mas fuerte mi lucha que el bienestar sublime que pueda tener en la otra orilla; Así pues me vuelvo adentrar en el. Quedándome con almas serenas, serenas miradas y guerras sin términos; Dejo atrás riquezas para escoger el amor verdadero, el que se da y no se ofrece, el que brilla por su esplendor con una mirada, donde una mano es síntoma de amistad, ayuda y esperanzas; Donde se puede reír y llorar, expresar sentimientos; En el cual si hay guerras somos una única barrera, bloqueando al maldito. Y me reitero y me quedo en esa selva, donde mi corazón es un código,Un registro de amor incondicional hacia las víctimas de la espesa maleza...CONCHA MATOS 

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